¿Y porqué estoy soltando todo esto? Tiene que ver, no desesperar... Una de las cosas más protegidas y bien conservadas, son las obras de arte. Y el arte, comprendido en su totalidad, abarca una gran cantidad de soportes y formatos que van desde un dibujo en una servilleta, hasta una lata con excrementos (sí amigos, esto es arte, al menos a juzgar por el precio de la lata). Pero lo que a mí me interesa ahora mismo es lo relacionado con el arte urbano, tal y como queda reflejado en la película “Exit throught the gift shop” .
Esta película-documental, trata sobre un curioso personaje, que un buen día decide comenzar a grabarlo absolutamente todo, a vivir con una cámara a cuestas; un recopilador absoluto. Por casualidades de la vida, termina inmerso en el mundo de el arte callejero (graffiti, pegatinas, plantillas...) y es aquí donde encontramos lo interesante de todo este asunto. Este tipo de, llamémosle documento, tiene la característica de ser altamente caduco, ya que de un modo u otro, acaba borrado, cubierto por otro graffiti o pintarrajeado sin sentido alguno y/o con pretensiones (o como los artistas-gamberros llaman a los gamberros-gamberros, “toyacos”). De aquí nace la necesidad de que todo aquello que se realice, quede documentado de alguna forma; y aunque lo habitual sea que la misma persona que lo hace, saque una foto, en la película nos muestran el “making-off” de este mundillo, con la peculiaridad, o bonus, de que nuestro protagonista, se mueve entre la élite del arte urbano: en el documental aparecen -entre otros- Banksy, Obbey y Space Invaders, (al revisar estas páginas me vienen a la cabeza cosas como su orientación comercial, en mayor o menor medida, o la increíble absorción de esta estética, por parte de la cultura popular de nuestros días)

Y para pasar la pelota de campo, os toca a vosotros descubrir de qué va este asunto, de modo que:
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